Discriminas.

Y pensar que todo esto era sólo 
por decir que nosotros los locos
tenemos derecho a hablar solos
porque la palabra es un don
del cual no podemos privarnos
a nosotros mismos.

La próxima vez que alguien me interrumpa
cuando esté hablando conmigo,
que no me pregunte “¿qué haces hablando solo?”
porque si no comprende cuando yo le responda
"no estoy solo, estoy conmigo"
seré yo otro intenso y él(ella) será otro(a) cuerdo más.